Invertir en los mercados se ha convertido en una prioridad en el entorno actual. Con los tipos de interés en mínimos históricos y una inflación al alza –una situación que limita el poder de compra con el paso del tiempo– resulta fundamental tratar de buscar rentabilidad a los ahorros que hayas generado. ¿Cómo? A través de una cartera de inversión

¿Qué es la cartera de inversión

Seguramente sea un concepto que has escuchado en varias ocasiones. Por eso, es momento de que sepas qué es una cartera de inversión y, más en concreto, cómo puedes crear la tuya teniendo en cuenta el momento actual que atraviesan los mercados. 

Una cartera de inversión son los activos (acciones de compañías, bonos, futuros de materias primas, etc.) con el que un inversor o ahorrador lleva a cabo la estrategia con su propio dinero. Para que lo puedas entender mejor, en ella se incorporan los productos financieros en los que inviertes con el objetivo de obtener un rendimiento con el paso del tiempo. 

 

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¿Cómo funciona una cartera de inversión?

Imagínate que vas al supermercado y tienes un presupuesto de 100 euros que gastarte en la compra. Lo normal es que previamente hagas una lista para saber qué es lo que más se ajusta a tus necesidades –como cuando se traza el perfil que tienes como inversor–. Después, vas al establecimiento, coges la cesta, y compras una amplia gama de productos, pues lo normal es no emplear todo el efectivo en un mismo alimento. 

Pues con la cartera de inversión sucede lo mismo: esta suele componerse de varios activos para diversificar el riesgo, lo que a la larga debe servirte para gozar de una mejor salud financiera. A más productos, menos impacto sobre tu salud financiera si has comprado uno que ha tenido un comportamiento negativo. Pero luego iremos a eso. 

Activos que componen la cartera de inversiones

Esta cartera a la que hacemos referencia puede componerse, efectivamente, de acciones, obligaciones, materias primas, liquidez, fondos y pólizas, pero también puede estar formada por títulos no negociables, como colecciones, vinos, bebidas alcohólicas antiguas, inversiones privadas u obras artísticas.

El abanico es amplio: entra cualquier producto que puede ser susceptible de generar un retorno a largo plazo. En función de sus dimensiones, cada parte se modula sobre la base de los objetivos financieros que te marcas como ahorrador.

Pero una vez que entiendes la definición central, el siguiente punto es saber cómo componer una cartera de inversión, ya que, al configurarla, se seleccionan una serie de activos o productos financieros con ese objetivo mencionado anteriormente de obtener rentabilidad a futuro. Así, sean cuales sean estas elecciones hay que realizar un análisis previo de diferentes factores para llevar a cabo una planificación concreta. En otras palabras, necesitas saber en qué quieres invertir y por qué. 

Criterios para crear una cartear de valores

Perfil de riesgo del inversor

Para ello, primeramente, se ha de definir qué perfil de riesgo tienes. Has de analizarte y conocerte como inversor: si eres más conservador, moderado o agresivo. De eso dependerá el hecho de que te centres en activos financieros más o menos arriesgados. Una cartera de inversión es muy personal y no todo el mundo está preparado para tener las mismas configuraciones.

Objetivos financieros

Además, necesitas establecer tus objetivos financieros de largo plazo. ¿Cuál es el fin con el que inviertes? Esa es la pregunta que debes realizarte cuando empieces a plantearte cómo introducirte en el mundo de la inversión. Un ejemplo sería invertir para ahorrar para la entrada de una casa o para la jubilación. Es importante delimitar unas metas para ser constante con la cesta de activos que vas a ir eligiendo con el paso del tiempo. 

Plazos de inversión

Acto seguido, precisamente, tienes que fijarte unos plazos exactos. Una cartera de inversión equilibrada debería contemplar distintas metas a corto, medio y largo plazo: menos de un año, más de un año, 3 años, 5 años… Plazos exactos y tangibles para tener siempre en el foco cuál es la referencia. Estos marcos temporales te ayudarán también a la hora de seleccionar los activos que conformar tu cartera de inversión. En este sentido, cuanto mayor sea el plazo, mayor será la rentabilidad ofrecida por los productos de inversión. Todo, en términos generales.

Selección de los activos

Tras estas consideraciones es momento de elegir los activos que conformarán la cartera de inversión. Los productos financieros que selecciones dependerán de las prioridades que tengas. Se han de poner en valor las condiciones que te ofrezca cada producto o cada alternativa. Hay que ser capaces de fijar un objetivo de rentabilidad real, del nivel de riesgo que se asume, o del tiempo en el que quieras recuperar la inversión. De este modo, sabrás si se ajusta o no a las necesidades y metas subrayadas en tu planificación financiera. 

Siempre diversificar

Eso sí, nunca has de olvidarte de la principal estrategia a la hora de crear la cartera de inversión. Esta no es ni más ni menos que diversificar. Sea cual sea tu perfil de riesgo, tener una cesta equilibrada supone combinar activos que presenten diferentes niveles de riesgo en la cartera. 

Cómo crear tu cartera de inversión en la actualidad

¿Y cómo crear tu cartera de inversión en el momento actual teniendo en cuenta los factores anteriores? Para ello, quizá sea interesante echar un vistazo a qué están haciendo los principales expertos en los mercados: los gestores de fondos de inversión. Su estrategia quizá te pueda brindar una orientación sobre cómo gestionar tu dinero.

Mercado europeo alcista

La última encuesta a los profesionales de la inversión elaborada por Bank of America Merrill Lynch, desvela que podría ser un momento interesante para apostar por la bolsa europea y dejar de lado a los activos tecnológicos. El 51% de los encuestados esperan que el mercado alcista continúe hasta el próximo año (frente al 36% del mes anterior). 

El optimismo de los inversores se vería reforzado por el hecho de que las expectativas de crecimiento europeas se mantienen cercanas a los niveles máximos, con un 92% neto de los encuestados que cree en una economía más fuerte durante los próximos doce meses. Es por eso por lo que el 41% considera que reducir la exposición a bolsa es demasiado pronto, mientras que solo el 10% se preocupa por no tener suficientes coberturas defensivas. Por tanto, los valores del viejo continente podrían salir respaldados, a tenor de lo que dice el estudio.

Evitar las criptomonedas

No obstante, el escenario actual no invitaría a incorporar criptomonedas a una cartera de inversión tras la gran revalorización que acumularon durante el primer semestre del año y en todo el 2020. El 81% de los administradores de fondos cree que bitcoin está en una burbuja, incluso después de la caída de precios del 35% en mayo, según los datos de la entidad estadounidense.

Apostar por las materias primas

En cambio, en última instancia, el entorno sí sería favorable para tener en cuenta en esa cesta de activos en los que invertir a las materias primas por el “super ciclo” en el que ya estaríamos inmersos. Según UBS, la recuperación cíclica hará que los precios de los commodities (productos básicos) se beneficien “de un entorno de nuevos máximos en los índices de compras del sector manufacturero”.

 

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