Cómo afecta la inflación a las inversiones en cartera

Cómo afecta la inflación a las inversiones en cartera

En los últimos meses, ha emergido un fantasma que parecía dormido, que es el despegue de la inflación. En octubre, en España, el IPC alcanzó el 5,5%, un porcentaje que no se veía en los últimos 29 años. En este contexto, una gran preocupación para los inversores cómo este incremento de precios puede terminar trasladándose a las carteras de inversión.

Tabla de contenidos

La inflación cada vez preocupa más

El auge de la inflación cada vez es más preocupante. Así se refleja, al menos, en los últimos sondeos realizados. El incremento exponencial del IPC y sus potenciales consecuencias constituye ya una de las principales preocupaciones para los inversores minoristas españoles, según un estudio llevado a cabo por la plataforma global de inversión en multiactivos eToro. El 37% de los encuestados señala la situación de la economía global y española entre los mayores riesgos para los próximos tres meses; la inflación ocupa el segundo lugar con un 36%.

El equilibrio entre la oferta y la demanda está desajustándose. Su equilibrio parece que puede producirse por fases y, por eso, la situación puede terminar alargándose más de lo que inicialmente estaba previsto. 

Los expertos comentan que hay que vigilar la situación de la cadena de producción y distribución en cada uno de sus eslabones, seguir la evolución de los precios de los distintos componentes y los indicadores económicos adelantados que afectan a esos productos. Un ejemplo sería ver cómo van los atascos en los puertos norteamericanos y chinos, que parecen ser los dos más afectados.

Parece claro que, aunque se solucionen los cuellos de botella, la inflación será para entonces bastante más alta de lo que lo era antes de la pandemia. Primero porque, aunque el crecimiento que se genere para los próximos dos años sea de origen un tanto artificial (mezcla de estímulo de bancos centrales y gobiernos), supondrá un aumento del PIB importante en la mayoría de países. 

En segundo lugar, porque, si bien el crecimiento por sí mismo no tiene por qué implicar alta inflación, se adivina también una presión salarial al alza que se unirá al coste y las inversiones imprescindibles para acometer la transición energética. Todo esto tendrá una afectación directa en la cartera de activos de los inversores.

El efecto directo de la inflación en las inversiones

En este entorno cabe resaltar cuáles son los efectos de una mayor presión inflacionista en las inversiones que se acometan. Pongamos el ejemplo de que tengamos una cartera de 10.000 euros. Con una inflación del 5% si no se obtiene ninguna rentabilidad se perderían al cabo de un año 500 euros de poder de compra

Imaginemos que, además, al año siguiente la inflación sigue rondando el 5% y que tus 9.500 euros tampoco han conseguido rendir. ¿El resultado? El valor de tu cartera ya habrá bajado a los 9.025 euros –de poder real de compra–. Y así sucesivamente si la dinámica de precios sigue y si no se consigue cubrir ese porcentaje.

No obstante, sucede lo mismo, aunque menos acusado, en el caso de que el dinero invertido no consiga batir a la inflación. Progresivamente el poder adquisitivo se reducirá. De ahí la importancia para cualquier inversor de conseguir rendimientos que superen, como mínimo, la tasa de inflación anual.

Cómo invertir y sortear la inflación  

Los situación actual del mercado es propicia para las carteras de inversión, pero este ciclo está evolucionando, y puede variar rápidamente. Un crecimiento elevado, pero en desaceleración, junto con un endurecimiento fiscal y monetario gradual, significa que la volatilidad muy probablemente aumentará en 2022

En este sentido, una de las principales recomendaciones es reducir la exposición a los bonos de alta calidad. La deuda pública de los mercados desarrollados es un buen candidato para financiar un aumento del efectivo de la cartera. 

La inflación está siendo más alta de lo esperado y los bancos centrales están normalizando la política monetaria expansiva, mientras que los planes fiscales de los gobiernos todavía necesitan grandes emisiones de bonos para financiar los déficits. 

Los rendimientos siguen siendo bajos o negativos, y no compensan las posibles pérdidas por el aumento de los tipos. Los bonos Investment Grade -los que cuentan con una solvencia más elevada- en los mercados desarrollados tienen poco margen de mejora. Aunque los niveles de impago son bajos y la demanda de estos bonos se mantiene, las valoraciones parecen elevadas, con unos diferenciales por debajo de sus medias a largo plazo y con poco margen de caída. Esto ofrece pocos incentivos a los inversores.

La bolsa sigue apoyada por los beneficios empresariales

Otra manera de combatir la inflación está en seguir invirtiendo en bolsa. Algunas empresas cotizadas han registrado sorpresas de dos dígitos en los beneficios durante seis trimestres consecutivos. Los beneficios son lo suficientemente sólidos frente a las valoraciones para recompensar a los inversores de renta variable con una prima ligeramente superior a su media de 20 años. Así, las valoraciones siguen siendo elevadas en todos los mercados.

A medida que avance el ciclo económico, el impulso de las revisiones de los beneficios se ralentizará, pero por ahora la recuperación sigue siendo incompleta y favorece a los activos de riesgo.

Según un informe de Lombard Odier, por tanto, en esta fase del ciclo económico, las tendencias empresariales deberían apoyar a los valores del sector de la energía, las finanzas y los fabricantes de automóviles, así como a los cíclicos de los sectores industriales y de materiales. Estos estilos de renta variable, además de los valores de pequeña capitalización, siguen teniendo una valoración atractiva, y es probable que el crecimiento mundial, todavía fuerte, les permita obtener mejores resultados.

Asimismo, centrarse en divisas duras de emergentes de países de Asia es otra de las posibilidades en el clima actual. Los bonos en divisas fuertes de los mercados emergentes ofrecen la oportunidad de obtener un rendimiento de arrastre en la renta fija

En general, las valoraciones están menos ajustadas que las de otros segmentos de crédito, con unos diferenciales ligeramente superiores a las medias históricas y un buen apoyo de los fundamentales en la mayoría de las economías emergentes. Las presiones inmobiliarias chinas han sido recientemente un lastre para el segmento y, aunque todavía hay incertidumbre sobre el resultado, las valoraciones actuales ya descuentan en gran medida muchos de los escenarios potencialmente negativos.

Nueva llamada a la acción

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Otros artículos