Los principales gastos derivados de la aceptación de herencia

Los principales gastos derivados de la aceptación de herencia

Los préstamos para herencias son una solución ante los costes que pueden generarse de una legación. Es un mecanismo de financiación que permite al usuario tener margen de maniobra para no verse obligado a la renuncia de la herencia. ¿Cuáles son los aspectos que se deben tener en cuenta?

Tabla de contenidos

Definición de préstamo para herencias

El préstamo para herencias es una vía de financiación alternativa que permite a un individuo afrontar los costes asociados -especialmente en materia de impuestos- a aceptar el patrimonio que le corresponde de un familiar o persona próxima que ha fallecido.

Puede ser una rápida solución en estos casos que, sin embargo, no todo el mundo conoce. Muchas personas descartan aceptar una herencia porque consideran que no se la pueden permitir pero, antes de rechazarla, conviene explorar las opciones financieras que ofrece el mercado. 

Pero, antes de entrar más en detalle en los pormenores de estos préstamos, cabe repasar qué supone la aceptación de una herencia y los gastos que se derivan. 

El punto de partida: la aceptación de la herencia

Con el fallecimiento de un familiar o persona cercana, más allá de la tristeza que puede suponer a nivel personal, se desencadenan una serie de trámites burocráticos que, al margen de que pueden no ser agradables especialmente en el momento de una pérdida, son necesarios. Estos tienen que ver con el legado que nos deja la persona fallecida.

Aquí es donde entra en juego la conocida como aceptación de la herencia. Este es un acto voluntario y libre por el cual una persona designada para recibir una herencia manifiesta su voluntad de aceptarla. Se acomete de manera individual y no requiere del consenso entre coherederos. Es una decisión única y personal. 

Tras aceptar la herencia, se pasa a ostentar la condición de heredero, aunque sin la titularidad de bienes específicos. Es decir, se pasa a tener derecho al patrimonio hereditario en el que se incluyen bienes, derechos, pero también deudas

Después, se produce la partición de la herencia. Este es un acto en el que los herederos, tras su aceptación, se reparten los bienes del caudal hereditario. Y, tras este proceso, llega el paso que es susceptible de generar algún inconveniente en el plano de las finanzas personales.

La aceptación de la herencia y el consecuente pago de impuestos

Tras haber aceptado la herencia hay costes que se deben tener en cuenta y que tienen relación con las obligaciones tributarias. El Impuesto de Sucesiones es el principal tributo en este sentido en España y se aplica a toda la masa hereditaria, con la excepción de la carga y los gastos que se puedan deducir. 

Por ejemplo, se pueden deducir todas las deudas generadas por el fallecido, siempre y cuando no hayan sido contraídas a favor del heredero; las deudas tributarias por parte del transmisor de la herencia y los gastos hospitalarios, así como los desembolsos vinculados con el entierro.

El pago de los impuestos de la herencia se debe acometer durante los seis meses posteriores a la defunción, por lo que es necesario disponer de liquidez para evitar posibles inconvenientes. Esto puede suceder especialmente si la herencia está compuesta por propiedades que no se pueden hacer líquidas al momento pero por las que sí se deben pagar impuestos. En este sentido, la parte impositiva puede resultar un problema. 

El cálculo preciso del Impuesto de Sucesiones se antoja esencial en este momento para tener unas finanzas equilibradas a la hora de aceptar una herencia. Este tributo es una tasa progresiva, de modo que, a mayor valor de la herencia, mayores serán las cantidades a abonar al fisco. Eso sí, es una competencia directa de las Comunidades Autónomas y el porcentaje oscila entre el 7,65 % y 34% dependiendo de la región, a excepción de Madrid, que no lo aplica.

Otros gastos a tener en cuenta en la herencia

Pero más allá del Impuesto de Sucesiones, que a priori puede ser el gasto más oneroso en el pago de una herencia, hay otra serie de costes asociados que se han de tener presentes.

Por ejemplo, si lo que se hereda es una vivienda, se necesita hacer el pago del Impuesto sobre el incremento de valor de terrenos de naturaleza urbana (IIVTNU). Este se conoce como la plusvalía municipal –que actualmente está en el centro de debate tras la anulación del Tribunal Constitucional–. 

A esto, hay que sumarle los gastos de escritura en la aceptación de una herencia. En este sentido, se deben tener en cuenta el pago de los servicios profesionales, que son los siguientes:

Notario

Dependiendo de las tareas que tengan que desempeñar pueden costarte desde los 100 euros hasta un máximo de unos 2.100 euros. Se encargan de la gestión del testamento, los registros, la tramitación de los impuestos etc. Es un coste que hay que apuntar como fijo cuando se acepta una herencia. 

Abogado

Los honorarios de los abogados varían, dependiendo del patrimonio que se haya heredado. Para una herencia de unos 300.000 euros, suele ser unos 4.000 euros cuando existe un acuerdo en el reparto de los bienes. 

Gestores

Estos se encargan de llevar a cabo los trámites administrativos de esta operación. Esta actividad no está regulado, por lo que los gastos no son fijos, sino que dependen de las tarifas que apliquen. Habitualmente no exceden los 150 euros.

El préstamo para herencias, una fórmula a tener en cuenta

Tal y como hemos visto, la herencia conlleva unos gastos asociados que, en algunos casos, pueden ser muy elevados y no todo el mundo tiene las facilidades para asumirlos. En el caso de que no disponer de la liquidez necesaria para la aceptación, una buena opción son los préstamos para herencias con garantía hipotecaria. Esta alternativa de financiación permite acceder a capital necesario para no tener que renunciar a la herencia con unos intereses menos elevados y mayor facilidad en los plazos de pago.

Esta línea de financiación suele ser la más ventajosa para afrontar los gastos derivados de la herencia dado que ofrece la posibilidad de poner una de las viviendas heredadas como garantía

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